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martes, 9 de agosto de 2016

Paraguas amarillo

Acabo de borrar un intento de poesía. Se suponía que trataba sobre un paraguas amarillo, lo que significa para mí, lo que significa para sus creadores, lo que significaría para vosotros pero... no lo conseguí. Puede que llamarlo "intento de poesía" no le hace justifica, ni siquiera es eso; palabras escritas sin ton ni son, una delante y encima de la otra desobedeciendo completamente todas las reglas métricas existentes, desprovistas de vida, de emoción o pasión. Desprovistas de sentimientos. Muertas y ordenadas como esqueletos de arcilla.

Tampoco soy fan de la poesía. La disfruto y la comparto pues es bella pero lo mío es la prosa. Y aun así... me siento atraída por ella. Cuando creé esta entrada, que pocos minutos después la eché al baúl de los borradores, la poesía parecía ser mi centro de gravedad y no podía dejar de orbitar alrededor de ella. Ojo, eso no quiere decir que me pasaba todo el día leyendo poesía. Soy una pésima lectora de poesía. A veces no entiendo cómo puede la poesía conmover a tanta gente... ¿cómo no os podéis fijar más en la prosa? Mi querida prosa, que últimamente la estoy dejando de lado.

En mi mente, poesía y prosa son dos protagonistas de una misma historia. La poesía hace el papel del personaje frío, distante y arrogante aunque lleno de amor por dentro y es capaz de dar su vida por mí. La prosa es el personaje amigo, a quien recurro siempre que la poesía me rompe el corazón; él me consuela, me aconseja, me perdona tantas veces sean necesarias aunque eso suponga la destrucción de su enorme y cálido corazón.

En mi inmensa imaginación, poesía y prosa parecen formar parte— una muy importante parte— de mi vida. Sin embargo, no las incluyo. Las excluyo. Y por ello y de alguna manera, con paraguas amarillo esperaba representar, simbolizar, toda esta confusión pero la poesía me ha roto el corazón y ahora es el turno de la prosa de sanarlo, a costa del suyo propio.

lunes, 11 de julio de 2016

El primer paso

Anteayer, bromeando por Twitter, se me ocurrió esta idea de empezar una rutina de deporte basada en la de Beyoncé a raíz de una entrevista/documental donde la cantante explica cómo se mantiene en forma. Ya desde antes, tenía la intención y las ganas de hacer algo con mi vida deportiva cuya ausencia protagoniza mi existencia.

Yo sabía que quería empezar con algo suave, que me haga sudar y que no me canse tanto, así pues busqué en Youtube y encontré un buen material cardio para principiantes. El vídeo solo duraba 10 minutos y logré seguir todos los movimientos sin dificultad alguna. Hasta aquí todo perfecto. Pero yo sentía que no me había esforzado tanto, así que me puse otro cuya duración excedía los veinte minutos. También se trataba de ejercicios simples ideales para principiantes. Conseguí seguirlos sin ningún problema. El verdadero problema vino al día siguiente cuando al despertar no podía moverme. Debido a que dichos ejercicios consistían, en su mayoría, en hacer sentadillas, me resultaba muy dificultoso levantarme, sentarme y hasta caminar normalmente. Aunque, claramente, todo esto es totalmente normal sabiendo que hacía una eternidad que no muevo ni un dedo. Nunca fui de esas personas que les apasiona el deporte. Como mucho, me gusta bailar y bailar es hacer deporte, ¿no? En fin, desde secundaría no me había puesto un chándal ni había decidido salir a correr un rato. Me gusta mucho dar paseos en la bicicleta pero eso es todo.
Sin embargo, este año he decidido cambiar todo eso. Desde el momento en el que me cansé a los pocos minutos jugando al fútbol con mis sobrinos (lo cual resulta extremadamente humillante) y con miedo a desarrollar algún tipo de insuficiencia cardíaca a muy temprana edad, tomé la decisión de hacer deporte.

Mi idea es empezar realmente muy suave, realizando ejercicios cardio en casa diariamente, saliendo a correr y dar largos paseos en bicicleta de vez en cuando. Eso sí bebiendo mucha, muchísima agua para mantenerme hidratada y cuidar un poquito, muy poquito (pues amo comer con todo mi alma) mi alimentación y de esta forma espero conseguir un cuerpo más saludable. Y quizás… algún día pueda hacer todo lo que Beyoncé es capaz de hacer en cuanto a ejercicio se refiere.

He de admitir que no soy ninguna experta y que tampoco he realizado ningún tipo de búsqueda de cómo debería empezar a hacer deporte. Lo intenté una vez pero me aburría rápidamente leyendo esos artículos. Como he dicho, me he convertido en una persona muy vaga en cuanto al deporte y solo me hace falta correr un minuto como para sentirme realmente cansada y que ya no pueda más y esos artículos, aunque estén dirigidos a principiantes, me parecen muy duros. Por ello, estoy empezando MUY SUAVE. Quisiera compartir con vosotros todos los avances que vaya logrando para llegar al objetivo propuesto. Agradecería vuestros comentarios y/o consejos.

Si queréis saber por qué estoy escribiendo esto, la razón es simple: siempre he intentado no involucrar mi vida personal con el blog, me he inventado un seudónimo y procuro escribir con objetividad, cuanto más mejor. Por otra parte, siempre resulta que fracaso en este intento llegando a publicar un trozo mis pensamientos más profundos más de una vez, que acabé borrando debido a la vergüenza. Así pues, me parece una excelente idea esta nueva sección del blog. Es una buena manera de seguir escribiendo en el blog— el cual lo tengo bastante abandonado estos días— y a su vez, compartir con todos vosotros más que literatura y ficción, sino preocupaciones del día a día, objetivos y retos.

Todavía estoy pensando en un nombre para esta sección. Se me ocurrió Mi Querido Diario, ¡Muévete!, The Little things Project o Cajón Desastre. Opto, de momento, por esta última mientras delibero cuál es la mejor opción. Decidme cuál preferís…


Gracias por leerme. Shariel siempre está a vuestra disposición.